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Scarizza, S. (1961). VIDAS ONÍRICA Y DESPIERTA CONSIDERADAS DESDE EL PRINCIPIO DEL NIRVANA. Rev. psicoanál., 18S(Supplement):133-137.

(1961). Revista de Psicoanálisis, 18S(Supplement):133-137

VIDAS ONÍRICA Y DESPIERTA CONSIDERADAS DESDE EL PRINCIPIO DEL NIRVANA

S. Scarizza

Todos los procesos anímicos se rigen por un principio: el de anular o, por lo menos, disminuir las tensiones interiores.

Esta tendencia a la estabilidad del aparato anímico, enunciada, por Fechner y llamada por Bárbara Low principio del Nirvana, actúa constantemente mientras dure la vida.

Toda tensión, bien sea debida a un estímulo exterior o a un estímulo interior (orgánico o psicológico), tiene la tendencia a descargarse.

Sentimos esta tendencia como un deseo. Y este deseo, que es aspiración hacia el conocimiento, posesión o disfruee de una cosa, es la manera psicológica de sentir y expresar el hecho fisiológico de la tendencia a descargar las propias tensiones.

Al comienzo de la vida existe sólo el ello, por consecuencia, el placer y el displacer no pueden ser sentidos; el principio del Nirvana rige la vida. Cuando empieza a tomar forma un yo, aunque sea rudimentario, el aumento y la disminución de la tensión se acompañan de sus equivalentes psicológicos, displacer y placer; y el principio del Nirvana se transforma en el principio del placer.

Poco a poco el yo, por el impacto de la realidad, sustituye el principio del placer por el principio de la realidad, es decir, el yo adquiere la facultad de controlar y aplazar la descarga de sus tensiones — la satisfacción de sus deseos. Es esta facultad la que establece la distinción entre los procesos primarios y secundarios. Por supuesto, esta facultad no es ilimitada. La energía, que puede ser controlada, tiene su límite para cada persona. Si la energía que fluye al yo es superior a su posibilidad de control y si, por razones de orden psicológico o material, este exceso de energía (esta parte no controlada) no puede descargarse a través de los procesos secundarios, se descargará a través de los procesos primarios. El yo, en este último caso, recurre a una regresión con el fin de descargar este excedente de energía.

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